Colegio Sagrado Corazón Fundación Igareda
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PLAN DIRECTOR: ACOSO ESCOLAR
RESUMEN – REFLEXIONES ACERCA DEL ACOSO ESCOLAR



El 6 de abril, un representante de la guardia civil, impartió una charla en el colegio, acerca del ACOSO ESCOLAR.

Los elementos tratados a destacar son los siguientes:

* Diferenciar entre CONFLICTO Y ACOSO. El conflicto es inherente a las relaciones humanas, incluso intrafamiliares. En el acoso debe darse la habitualidad, reiteración de las acciones y ánimo de dañar a la misma víctima.

* La importancia del observador pasivo: intervención directa con el agresor; defensa de la víctima, y denuncia en su caso de los hechos (el que denuncia no es un chivato). Deber de implicación. No alejarse del conflicto porque no le afecte personalmente. Acudir a profesores del centro o persona adulta de referencia en el momento.

* Colaboración de las familias. Confianza en el colegio.

* El colegio procederá conforme a los protocolos internos y a los aprobados por la Consejería, con la debida confidencialidad para respetar la intimidad de las personas. De ahí que las medidas que se tomen en cada caso, no serán públicas (lo que no quiere decir, que no se estén tomando).

* El acosador podría ser un delincuente potencial. Aunque en aplicación de la Ley Jurídica del Menor, los alumnos de primaria no tienen la misma responsabilidad penal que un adolescente de más edad (existen distintos tramos de responsabilidad, según la edad de los menores), la responsabilidad civil está plenamente vigente, y obviamente la conducta no penalizada conlleva consecuencias, cuanto menos económicas para las familias. Ahora bien, el niño acosador puede reconducir su conducta con la adecuada intervención educativa, desde el colegio, y fundamentalmente, desde la propia familia, que no debe negar aquellos hechos que estuviesen debidamente probados, y que no debe desautorizar al centro y sus profesores, por el bien de su hijo.

* La mediación en el conflicto es fundamental. Recordemos que todos son menores, y a veces las conductas ofensivas se llevan a cabo por desconocimiento del daño que pueden proferir con ellas.

* Por mucho que queramos a nuestro hijo/a, no debemos dar la espalda o negar los hechos que estén debidamente probados. Tampoco debemos condenar o etiquetar las conductas como acoso, cuando el mismo, aplicados los protocolos pertinentes, no se constate o no esté debidamente probado que exista. Las cosas no son lo que nosotros queremos que sean, ni para bien, ni para mal; nos gusten o no.

* El centro es nuestro aliado. Juntos debemos buscar la mejora de la convivencia y el bien común, no buscar que el centro ejecute deseos personales o familiares de carácter parcial.

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